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martes, 5 de marzo de 2013

Las variantes llegaron en el momento justo

Echagüe y una victoria buscada, necesitada y que invita a soñar

El AEC consolidó un triunfo necesario y en el momento indicado. En una fecha donde nada se podía regalar, la plantilla de Sebastián Uranga sacó parte del boleto necesario para instalarse entre los mejores. Solidez defensiva, recambio, concentración y actitud, algunos de los puntos altos del Negro. Lo que viene y lo que queda en tres jornadas a pura intensidad, ante rivales con diferentes presentes.

Era lo que necesitaba. Muchas cuestiones se dieron y coincidieron en la última noche de viernes para que Echagüe se invite a sí mismo a soñar. Una victoria era el punto de partida obligada, teniendo en cuenta el rival (lucha palo a palo con el AEC por un lugar en Play Off) y lo que se jugaba en otras canchas. Y el primer paso se consiguió. El Negro se encontró con esos dos puntos tantas veces negados por errores propios y otros tantos por méritos ajenos. Lo cierto es que sumar así no solo trajo tranquilidad para el plantel, cuerpo técnico y dirigencia, sino también para sus pocos fieles seguidores, quienes sacan números y evalúan lo que queda de cara a una posible clasificación. 

DE REOJOS.
Más allá de mentalizarse en sacar adelante un partido duro frente a un complicado equipo de Ricardo De Cecco, Echagüe no perdía de vista lo que pudiera suceder en caso de no ser todo “color de rosas”. Es que una victoria de Unión de Sunchales, la cual se terminó dando (59-58), complicaría las cosas mucho más aún en caso de caer en casa frente a Oberá, ya que no sólo vería como el equipo misionero se escapara en las posiciones, sino que se acercaría al Bicho Verde a dos puntos y medio, restando tres fechas por disputar, y con un futuro inmediato en “La Fortaleza” del elenco sunchalense. 
Lo cierto es que el equipo de Sebastián Uranga sacó chapa de un equipo aplomado y boletos hacia una primera estación, de un viaje que culmina en la siguiente instancia. 

DEFENSA, COMO BASE.
A diferencia de juegos anteriores, Echagüe siempre supo en la previa que un juego defensivo en gran volumen, iría de la mano con una victoria buscada. Desde allí plantó sus bases consolidando el juego ofensivo que comenzó a verse promediando el segundo cuarto. Eso fue suficiente para sacar una ventaja tranquilizadora. 

PUNTOS DESDE EL BANCO.
Sin dudas dentro de las cuestiones positivas, es de destacar lo realizado por aquellos jugadores que por ahí no saltan al campo desde el minuto inicial. En un gran nivel, Sebastián Uranga Juniors volvió a demostrar ser el primer recambio de categoría, aportando puntos y soluciones en momentos de poco aire. Y si de soluciones se habla, Kevin Hernández es el nombre y apellido justo. El interno se puso el Overol en los momentos en que Williams estuvo ausente (se cargó de faltas promediando el tercer cuarto), para defender lo conseguido hasta el momento. Con mucha batalla, Hernández se las ingenió junto a Landoni y compañía para frenar a Fabio y Risso, potencias en la zona pintada rival. 
Y para lo último, la “frutilla del postre”. Tratando de buscar la tenencia de balón necesaria para correr los minutos y mover la defensa rival, Uranga apostó por un nombre sin mucho crédito en lo que va del torneo, pero si demasiados pergaminos futuros: Rodrigo Haag. El juvenil santafesino fue un rayo que nunca dejó de iluminar. Apareció cuando se lo propuso, demostrando que en este nivel, puede ser aquella promesa futura que tantos desean, para decirle a su entrenador “aquí estoy”. Claro que por mucha cuestiones, su ausencia no se debe a cuestiones táctica ni técnicas, sino a lesiones y citaciones nacionales que impiden su regularidad y crecimiento en este Echagüe. 

LO QUE VIENE.
El Atlético Echagüe Club estará visitando al venidero viernes a Unión en la ciudad santafesina de Sunchales. El equipo de Marcelo Richotti marcha último en las colocaciones y se juega ante su gente una de las últimas fichas en sus aspiraciones para quedarse en la divisional. El AEC deberá jugar con los nervios e impaciencia del Bicho Verde, para consolidar con tranquilidad lo demostrado ante Oberá. Una victoria, posible, no solo conservaría su diferencia con Oberá y La Unión, sino que alejaría definitivamente ese fantasma que estuvo al acecho durante gran parte del certamen, llamado descenso. Claro que en el mismo orden, el triunfo consolidaría una racha positiva y desataría un gran cierre en casa, recibiendo al puntero y candidato (San Martín) y cerrando mano a mano con unos de sus rivales directos en busca de un boleto a Play Off (La Unión de Colón).

NICOLÁS FURLÁN

sábado, 2 de febrero de 2013

Diferencias abismales

Echagüe perdió ante Estudiantes de Concordia por la 12ª fecha de la zona Norte

El AEC cayó en su estadio por 78 a 66, no jugó bien y volvió a ser vulnerable ante su gente. Los paranaenses no le encontraron nunca la vuelta al partido y a Lee Roberts, la figura con 28 puntos.

Noche para olvidar bien rápido, pero también para aprender. Echagüe estuvo ayer muy por debajo de un Estudiantes que sacó a relucir su chapa de candidato en el estadio Luis Butta y se volvió a Concordia con la victoria. 
El AEC perdió 78 a 66, derrota que llegó a ser hasta de 21 puntos (72 a 51), en la cual mostró notablemente superado y nunca le encontró la vuelta a un rival que con puntos altos como los de Lee Roberts (28 puntos con 11/14 en dobles, 9 rebotes y 40 de valoración) y Sebastián Orresta (18 tantos con 3/4 en triples y 7 asistencias) cerró un triunfo impecable. 
La 12ª fecha de la zona Norte volvió a dejar al Negro, que además rifó 20 balones, complicado en la tabla, donde la lucha por estar en los playoffs se hace cada vez más tediosa. 

SIN CLARIDAD.

Desde el vestuario nomás Lee Roberts empezó a ser un dolor de cabeza para Echagüe. Un 3/3 en dobles en menos de 2 minutos, acompañado por la buena asistencia de Sebastián Orresta, ubicaron al frente a la visita. El AEC, en cambio, dependió de las corridas de Leonardo La Bella para mantenerse cerca (6-7). 
Los paranaenses se privaron muy pronto de Andrés Landoni, cargado de faltas (3), desperdiciaron ataques y sufrieron mucho, pero mucho, a la hora del bloqueo defensivo, lo que generó segundas opciones (5 en la primera mitad del cuarto) para un Estudiantes que no dejó pasar la oportunidad de alejarse (15-8). Por si fuera poco, una marca zonal complicó aún más al Negro y corriendo el Verde también encontró recursos para encestar (19-10). 
Con Kevin Hernández en cancha el elenco de Sebastián Uranga logró comprometer las ofensivas de un intratable Roberts (5/7 de dos y 3 rebotes), al menos hasta que Hernán Laginestra le otorgó descanso. Igualmente, ni siquiera con la ausencia del estadounidense Echagüe conquistó claridad arriba y su pobre 6/15 en cancha lo depositó en el segundo período 9 tantos abajo (25-16). 
El DT local ordenó una zona 2-3 cuando Estudiantes estiró a 13 la brecha (29-16). Echagüe entorpeció los ataques concordienses pero, las segundas chances siguieron estando. No obstante, si bien el AEC bajó el rendimiento para anotar de su rival, le costó mucho vulnerar el cesto y así descontar la diferencia fue imposible (39-26). 

INDESCONTABLE.

Dejar de lado el 9/23 en dobles, el 1/6 en triples, los rebotes 10 que le tomaron en ataque y las 9 pérdidas sería una difícil tarea para Echagüe frente a uno de los candidatos al ascenso. Y con el parcial de 9-2 con el que Estudiantes empezó el tercer cuarto, con Roberts determinante en la pintura y Orresta derecho desde el perímetro, el panorama pintaba más que gris. 
Dos ali-up seguidos del extranjero del CEC, en total conexión con Orresta, humillaron a un Echagüe anonadado (55-36). 
Al AEC, que llegó a perder por 20 (59-39) y tuvo afuera a Landoni por 5 faltas personales, no le quedó otra que recurrir a la actitud para intentar llegar mejor parado de cara a los 10 minutos finales y presionando toda la cancha amagó con reaccionar, pero nada más. 
La tendencia se mantuvo, por lo menos hasta los primeros 4 minutos del cuarto, cuando no hubo más nada para hacer (máxima de 72 a 51) en una noche para olvidar bien rápido, pero también para aprender de los errores. 


SANTIAGO REUTEMANN

viernes, 1 de febrero de 2013

Terminó la cuenta regresiva

Después de 42 días Echagüe vuelve a jugar en Paraná

El AEC recibirá desde las 21.30 a Estudiantes de Concordia, por la 12ª fecha de la zona Norte. El conjunto paranaense buscará regalarse el triunfo en el cumpleaños número 81 de su rica historia.

El tiempo de espera llegó a su fin. Los interminables 42 días que debió esperar el hincha de Echagüe para ver nuevamente al equipo jugar en Paraná serán historia esta noche, justamente, cuando en el día de su cumpleaños número 81 el plantel de Sebastián Uranga salga al estadio Luis Butta en busca de la victoria, el mejor regalo que puede hacerse en esta fecha tan especial. 
Por si fuera poco, la 12ª fecha del Torneo Nacional de Ascenso quiso que el rival de turno sea nada más y nada menos que el mismísimo Estudiantes de Concordia. Una nueva edición del clásico entrerriano se palpita hace días y el AEC querrá hacerse fuerte en su casa en pos de meterse definitivamente en la lucha por los puestos de la mitad de tabla para arriba. 
Sin dudas que la misión no será para nada fácil. Los concordienses, inmediatos perseguidores del sorprendente San Martín de Corrientes, también buscarán dar el golpe en la capital de la provincia, donde en la primera fase del certamen no la pasaron para nada bien. A partir de las 21.30, cuando la pelota se ponga en juego, todas las conjeturas quedarán de lado. 

DEL SUSTO A LA TRANQUILIDAD.

La semana de trabajo comenzó de manera especial para Echagüe. Es que tras el rasguño que recibió Aaron Williams en su ojo derecho el pasado sábado en la caída por 81 a 77 en Resistencia, ante Sarmiento, la cual lo dejó al margen del último cuarto, el foráneo terminó en el oftalmólogo donde el doctor Ramírez Arduh constató que el jugador no presentaba ninguna lesión de gravedad sino que padeció una conjuntivitis leve producida por agentes infecciosos que pudieron ingresar a raíz del traumatismo sufrido. Con esta noticia, la tranquilidad llegó y el foráneo pudo ensayar con normalidad, como el resto del plantel que ayer por la mañana tuvo libre, por la tarde entrenó en su cancha y que hoy, antes del mediodía observará el video y hará el scouting de su adversario. 
Por calle 25 de mayo no quedaron para nada conformes con el cierre frente a los chaqueños ya que las posibilidades de volver a sumar de a dos en terreno ajeno estuvieron cerca y se les escapó de las manos. 
Anoche, el plantel se reunió en la sede para cenar todos juntos, a la espera del match. 

EN RIVAL DE TEMER.

Estudiantes está donde pretendía: peleando los primeros puestos del grupo. Ahora bien, así como está invicto como local (9-0) y posee la mejor defensa entre los 20 equipos que participan del certamen, el rendimiento fuera de Concordia no es el mismo y justamente las cinco caídas que los de Hernán Laginestra y compañía acumulan en la temporada (2-5) fueron de visitante. 
Sólo en la segunda fase, el Verde doblegó a domicilio al débil Unión de Sunchales (76-67), en la segunda fecha. De ahí en más fueron todas derrotas: 77-60 vs. San Martín de Corrientes; 78-72 vs. Instituto de Córdoba y 76-68 ante San Isidro de San Francisco, es decir, fuera de su reducto los de la Costa del Uruguay, en esta zona Norte, tienen un promedio de 69 puntos a favor y 74.5 en contra. 
Igualmente, mantener a Estudiantes por esta línea no será una tarea sencilla para Echagüe que tendrá enfrente a jugadores de la talla de Eduardo Gamboa (16 tantos y 3.2 asistencia de media) y el extranjero Lee Roberts (17.4 puntos y 12.4 rebotes), que viene motivado tras ser la figura en la última victoria como local sobre Unión de Sunchales (83-61), en la que terminó con 25 unidades, 15 rebotes y una valoración de 36. Además, y otro de sus principales fuertes, el CEC se destaca por su juego colectivo y no hay que olvidarse de fichas como las de Alejo Montes (9.6 puntos); Sebastián Orresta (9.5); la mano de tres de Matías Fioretti (7.8) y el aporte en el juego interno de Pablo Moya y Leonardo Peralta. 
Asimismo, quien seguramente estará mejor amoldado al equipo será Joaquín Giordana, el base que llegó en reemplazo de Gustavo Imsandt, cortado por el cuerpo técnico. 
La delegación parte hoy a las 9 hacia Paraná con la intención de llegar al mediodía, almorzar, alojarse en el Hotel San Jorge y descansar de cara al partido. 

CUESTIÓN DE SEGURIDAD.

Los lamentables incidentes que se registraron el pasado 16 de noviembre en Concordia, entre hinchas de ambas parcialidades, no quedaron en el olvido de la dirigencia de Echagüe y, por tal motivo, esta noche la seguridad en el estadio Luis Butta se verá reforzada con más policías de lo habitual, con la intención de prevenir. 
En caso de que arribe público de Estudiantes, el mismo será ubicado en la tribuna voladiza, encima del banco de suplentes visitante. 
Por otra parte, la barra Aníbal Sánchez tiene previsto para hoy estrenar una nueva bandera, para ponerle más color al clásico provincial. 
Es de recordar que la Asociación de Clubes fue muy dura con la sanción económica impuesta a ambas instituciones por los hechos de violencia, las cuales debieron desembolsar 32.160 pesos cada una.


El Diario 

domingo, 27 de enero de 2013

Estadísticas y Posiciones

Estadísticas


Posiciones


Ahora lo sufrió en contra

Echagüe no pudo con Sarmiento en Resistencia

El AEC no supo aprovechar la ausencia de Anthony Glover en el elenco chaqueño y perdió 81 a 77 por la zona Norte. La semana pasada vivió la misma situación cuando ganó en Colón sin Aaron Williams. La victoria estuvo cerca, pero un mal cierre lo dejó con las manos vacías.

La semana pasada, contra La Unión, le tocó vivirlo en carne propia. El hecho de que Sarmiento de Resistencia haya jugado sin su extranjero, Anthony Glover, fue una baja importante para los locales. Pero, así como Echagüe ante los colonenses se potenciaron para tratar de suplir la ausencia de Aaron Williams, anoche los chaqueños hicieron lo mismo y terminaron por acabar con la racha positiva de dos partidos del AEC. 
El cierre de la 11ª fecha de la zona Norte del Torneo Nacional de Ascenso fue con caída para el elenco de Sebastián Uranga, por 81 a 77. Los entrerrianos contaron con chances, estuvieron cerca de volver a festejar pero un mal cierre los dejó con las manos vacías. 

EL PARTIDO.
Un par de dobles largos de Andrés Landoni fueron la mejor manera de quebrantar una defensa de Sarmiento que se presentó bien atenta y complicó a su rival cada vez que hubo intenciones de meter la bola al poste bajo. 

Echagüe pagó caro algunas desconcentraciones en el balance defensivo y por esta vía, la de correr, el dueño de casa se hizo de canastas acomodando un poco su flojo 7/14 en cancha (1/5 en triples). 
Tres ataques seguidos de tres puntos, con un triple de Sergio Ravina, otro de Jonathan Maldonado, y nuevamente la presencia de Ravina con un dos y uno, derivaron en el mejor momento del AEC en el primer parcial (15-10). 
Mediante Fabián Elías Saad los chaqueños aclararon su panorama y la paridad volvió a decir presente (19-19). 
La presencia de Federico Herrera trajo complicaciones. A su vez, la falta de claridad en los ataques empezó a sentirse cada vez más en Echagüe y fue Michael Robinson con un triple quien puso la primera diferencia importante de la noche cuando dejó a su equipo 32-23, con 4.17 minutos en el reloj. 
Aaron Williams apareció para sacar a los paranaenses de los fatídicos 23 puntos, cuando Sarmiento había obtenido la máxima de 11 (34-23). Fue una inyección anímica que emanó en un nuevo dos y uno por parte del norteamericano para así empezar a cambiar la cara (34-29). 
Leonardo La Bella tuvo la difícil misión de no despegarse de Elías Saad, que a pesar de sus bajos porcentajes fue la principal opción de gol de Sergio Ruberto y compañía. El esfuerzo tuvo su premio, Sarmiento se secó y vía Maldonado Echagüe pasó al frente por uno (35-34), ventaja que hubiese sido suficiente para irse al entretiempo si Gustavo Mascaró no aparecía con un bombazo a segundos del sonido de la chicharra. 

TRIPLE VA, TRIPLE VIENE.
Después de un parcial de 5-0 en contra, otra vez Echagüe se fue acomodando desde abajo. Kevin Hernández continuó aportando en los rebotes (7 hasta aquí), también algunos puntos, haciendo olvidar un poco la ausencia de Williams, que tras un rasguño en el ojo izquierdo, el cual le impidió la óptima visión y por el cual debió ser atendido por un médico, no ingresó más (10 puntos y 6 rebotes) y así el AEC volvió a dejar todo en parda, triple de Ravina de por medio (48-48). 

El capitán siguió castigando desde el perímetro cada vez que pudo y dos conversiones más de 45 grados, alejó a los entrerrianos. Es más, su gran momento lo amplió con un doble (56-50). 
A la racha de tres su sumaron David Oviedo y Sebastián Uranga Junior, para completar cinco en el cuarto. No obstante, si bien al Negro le valieron para llegar a los 10 minutos finales en ganancia, Sarmiento también respondió de la misma forma con Saad y Mascaró, no permitiendo una brecha más grande. 

ESTUVO CERCA.
En el cuarto período Robinson mantuvo en vilo a Echagüe, que igualmente manejó durante buena parte una diferencia de cuatro tantos, sabiendo que sumar una nueva victoria era posible. 

Así como durante toda la noche, la paridad no concluyó y le dio al cierre una cuota de dramatismo, sobre todo, cuando Robinson cacheteó un rebote en ataque y empardó todo en 73, con 1.58 minutos por delante. 
Una bomba de Mascaró le devolvió la supremacía a los de Resistencia y otro de Elías Saad, cuando la visita se puso uno abajo (76-75) con Hernández, dejó el tablero 79-75, a falta de 34.4 segundos. 
Un 2/2 de Emiliano Basabe fue la respuesta a un yerro de tres de Ravina (81-75). El AEC tardó en lanzar y dos libres de Hernández dejaron al Negro a cuatro, misma diferencia por la que ganó en Paraná en la ida (82-78). No hubo tiempo para más. 


Santiago Reutemann

sábado, 26 de enero de 2013

No la puede dejar pasar

Echagüe visita a Sarmiento en Chaco

Los paranaenses cerrarán la 11ª fecha de la zona Norte desde las 21.30. El AEC, que estará completo ya que regresa Aaron Williams, deberá aprovechar su mejor momento de la temporada y beneficiarse de que su rival no tendrá a Anthony Glover, quien todavía no fue habilitado para jugar.


Echagüe no puede dejarla pasar. Se viene otro partido clave para el elenco paranaense en pos de seguir creciendo en la zona Norte del Torneo Nacional de Ascenso y ante Sarmiento de Resistencia ganar significará mucho. 
Es que el AEC atraviesa su mejor momento de la temporada, con un gran cierre en el 2012 y una sobresaliente producción frente a Unión de Sunchales (79-66) que el equipo confirmó que no fue casualidad hace dos semanas, cuando en el reinicio de la competencia goleó a La Unión, en Colón, por 91 a 76. 
En estas dos presentaciones lo que el Negro dejó bien en claro es que mientras mantenga su juego colectivo las posibilidades de triunfar se acrecientan. Inclusive, la ausencia del máximo anotador del plantel, el norteamericano Aaron Williams (17.1), no se sintió y los jugadores respondieron a la perfección. 
Esta noche, desde las 21.30 y con el arbitraje de Héctor Wasinger y Alberto Ponzo, el estadio Alejo Gronda será el escenario para un duelo que se las trae. 
Sarmiento llega golpeado ya que de los últimos cinco partidos sólo ganó uno, el pasado 7 de diciembre cuando en su casa superó 81-70 a Instituto de Córdoba, y la lucha por mantener la plaza a este ritmo se hace complicada. 
Para colmo de males, así como los entrerrianos obtuvieron el jueves en Concepción del Uruguay el certificado de inscripción en el Registro Nacional Único de Requirentes de Extranjeros (Renure) y de esta manera pudieron cumplimentar los trámites requeridos por Migraciones para regularizar la residencia de Williams en Argentina, tras los inconvenientes que se suscitaron en las últimas semanas y que, por ejemplo, hicieron que la 9ª fecha se dispute sin foráneos y la 10ª se postergue para el 13 de marzo (Echagüe recibirá a San Martín de Corrientes), mediante un parte de prensa la institución chaqueña informó que Anthony Glover ni siquiera se encuentra en el país ya que todavía no pudo resolver unas cuestiones legales sobre su visa y que recién retornaría en los próximos días, por lo que hoy Sergio Ruberto (DT) y compañía se privarán de los 17.4 puntos y 7.4 rebotes de promedio que tiene el estadounidense nacido en New York. 

A NO CONFIARSE.
Igualmente, si bien Glover estará ausente, Sarmiento cuenta entre sus filas con valores importantes como el caso del escolta Fabián Elias Saad (goleador con 18.1 puntos de promedio), dos bases de suma experiencia como Gustavo Mascaró (11.9 tantos y 2.6 asistencias) y Diego Alba, quien se sumó más tarde (6.5 unidades y 2.3 pases gol), además del nacionalizado Michael Robinson (11.8 puntos y 5.3 rebotes). De hecho Echagüe los sufrió el último 11 de noviembre cuando para imponerse en el estadio Luis Butta por 82 a 78 necesitó de un tiempo suplementario (69). A propósito de esta diferencia de cuatro puntos, la misma no puede pasar por alto ya que entrará en juego en un hipotético empate en las posiciones, por lo que hoy los entrerrianos deben apuntar a ganar o, en caso de caer, que sea por menos de cuatro, para así tener ventaja. 
TODO EN ORDEN.
Echagüe trabajó tranquilo en la semana, una semana que tuvo varias apostillas ya que al trajín que significó lograr la autorización temporal para que Williams se desempeñe como basquetbolista en el país por 30 días, la cual podrá extenderse, de ser necesario, por 30 días más y que deberá completarse cuando el ala pivote tramite en Estados Unidos el “Record Policial” que es extendido por el FBI y que es condición necesaria para solicitar su residencia como deportista por un año; se sumó la visita de un histórico del club y de la Liga Nacional como Dennis Still, quien está de vacaciones por Paraná y se hizo presente en los ensayos. 
Ayer por la mañana, antes de emprender viaje a Resistencia, el AEC realizó una práctica en su cancha, la cual repetirá hoy por la mañana en el escenario del partido, jornada en la que también analizará el DVD de su rival de turno.
Santiago Reutemann

miércoles, 23 de enero de 2013

Está el jugador, faltan los papeles

Echagüe espera por la habilitación de Aaron Williams 

La dirigencia del AEC cumplió con los requisitos para contar con el permiso del estadounidense. Sin embargo, aún se debe aguardar el visto bueno de de Migraciones. En las próximas horas se espera por la respuesta que lo habilitaría para jugar el sábado ante Sarmiento de Resistencia.


Este fin de semana vuelve la actividad en el Torneo Nacional de Ascenso, postergado en su momento ante los inconvenientes con los jugadores extranjeros que no pudieron ingresar al país tras el receso de fin de año. 
El tiempo que la competencia se detuvo sirvió para que los clubes participantes pongan en regla a sus fichas foráneas. Sin embargo, varios son los que aún no saben si podrán contar con sus extranjeros. Uno de esos equipos es Echagüe, quien se encuentra a la espera de la habilitación correspondiente para contar con Aaron Williams. 
El AEC juega el sábado de visitante ante Sarmiento de Resistencia, Chaco. Desde ya, una de las preocupaciones que tiene el cuerpo técnico encabezado por Sebastián Uranga es saber si podrá utilizar los servicios de Williams, hoy goleador del equipo con 17.1 de promedio por partido. 
Para cumplir con los requisitos establecidos, dirigentes de Echagüe viajaron a Concepción del Uruguay, donde se encuentra la Dirección Nacional de Migraciones delegación Entre Ríos. Allí completaron diferentes formularios que posteriormente fueron enviados a Buenos Aires. 
En Paraná están a la espera de que el Registro Adquiriente de Extranjeros acredite a Williams como empleado, lo que le permitirá al jugador ponerse los cortos, la camiseta y salir a jugar. 

COMO SIGUE.
Tras el viaje a Concepción del Uruguay para realizar los trámites pertinentes, ahora es obligación aguardar el visto bueno por parte del Registro de Adquiriente de Extranjeros.
En Echagüe aguardan con ilusión que los papeles estén en regla y que para antes del viernes reciban el llamado desde Buenos Aires. Esta habilitación servirá para un nuevo paso. ¿Cuál es? Los dirigentes deberán viajar junto a Aaron Williams a La Histórica donde el moreno deberá llenar una documentación con datos personales y otras informaciones.
Si todos estos pasos se cumplen recién ahí Williams podrá jugar. Ante ello, se estima que en las próximas horas podría haber novedades, si bien un atraso también podría dejar al AEC sin su ficha foránea.
La idea es que el plantel viaje el viernes a las 14, rumbo a Resistencia para quedar concentrado con miras al partido ante Sarmiento, válido por la 11° fecha de la segunda fase del TNA Norte. 
El trabajo del AEC
A todo ello, el plantel del AEC continúa con sus entrenamientos pensando en sumar una nueva victoria a su campaña. El equipo entrena con Williams incluido, por más que todavía no se sabe si podrá jugar.
A todo ello, la plantilla días atrás también recibió la visita de Denis Still, aquel extranjero que brillara en la entidad a fines de los ’80, principio de los ’90. Still aprovechó para dialogar con el técnico Sebastián Uranga, con quien compartió equipo de Echagüe en la Liga temporada ’86.
PABLO ROCHI

domingo, 20 de enero de 2013

“Voy a morir siendo jugador”

Sebastián Uranga en un imperdible mano a mano con EL DIARIO

El actual entrenador de Echagüe hizo un repaso de su vida como deportista, desde sus inicios con el rugby hasta el problema de salud que nunca más lo alejó de la pelota naranja. El Ferro de los 80, la primera experiencia en el AEC que terminó en una pelea con Orlando Butta, la reconciliación con los paranaenses, la selección argentina, la dirección técnica, fueron algunos de los temas café de por medio.


De frente, así como era su estilo cuando salía a la cancha donde dejaba todo. Así como se manejó en cada club en el que estuvo hasta ganarse el respeto de todo el básquet argentino. De frente, así como encaraba los partidos cada vez que defendía la camiseta de la selección. Así como por este camino tomó decisiones acertadas y otras no tanto, pero de las que siempre algo aprendió. 
Sebastián Uranga mantuvo un mano a mano con EL DIARIO y no para hablar del presente de su Echagüe en el TNA sino de él y algunas, tan sólo algunas de las cosas que vivió y vive con el básquet, al cual llegó por casualidad. 
-Hay una frase que te la he escuchado un par de veces, por la cual muchos te cargan también pero que tiene una explicación lógica, si se quiere: “No conozco Paraná”… 
-Si, puesta así como título, sin explicarla, suena feo (risas). La realidad es que no sé si los que han vivido acá siempre no se dan cuenta de lo que ha crecido Paraná. Yo me fui muy chico y ha cambiado tanto la ciudad que lugares referenciales que yo tenía, que para mí eran lejos cuando era chico, hoy en día están prácticamente en el centro y si uno me saca de los lugares por los cuales me manejo habitualmente, teniendo en cuenta que vivía en la zona del Parque, iba al colegio La Salle, al Club Estudiantes, a la Cultural inglesa, etc; me cuesta enormemente ubicarme. A veces, por ejemplo, lo escucho al Topo (Rubén Durán, asistente de Echagüe) que se pone a hablar de calles y no conozco ni media. 
El otro día vino mi ahijada, la hija del Vasco Aispurua, y le propongo ir a buscarla a la casa de la amiga y me dice: Barrio Paraná 26, sector tanto, manzana tanto, casa tanto, calle tal, entre tal y tal (risas). La terminó llevando el padre de la amiga. 
-¿Tu relación con el básquet se puede decir que se dio de casualidad? 
-Fue así. Creo que la casualidad está dentro de cualquier persona. Deportivamente mi familia está mucho más cercana al rugby de Estudiantes, deporte al cual empecé a jugar a los 6 años y entre los 8 y los 9, entre mi hermano Beltrán, que hacía rugby y básquet, y Aníbal Cantero, que era mi profesor de Educación Física en el colegio, más el entrenador de básquet del club, me empezaron a “perseguir” con la intención de que también juegue. Por aquellos tiempos no existía el minibásquet y recuerdo que practicaba muy de vez en cuando. Lo que sí me acuerdo patente en mi primer partido, habré tenido 10 años, fue en cancha de Peñarol, que por cierto el otro día fui al supermercado y me crucé a verla y está casi igual, perdimos 50 a 1. No me acuerdo el apellido pero Peñarol tenía dos hermanos que para mí, en aquel entonces, eran unos NBA. 
Pero puntualmente hay un hecho que me mete definitivamente en el básquet, fue en 1979, cuando tengo una apendicitis aguda que estuvo complicada por los que estoy ocho días internado en el Sanatorio La Entrerriana. Cuando me dan de alta mi primera pregunta fue cuando podía jugar al rugby, y por la operación esa zona quedó debilitada y me aconsejaron un año, por lo menos, para volver. Así que pregunté por el básquet, tenía que esperar menos, y ahí empecé y se fueron dando las cosas y desde ese problema de salud hasta que estaba reclutado en Ferro pasaron solamente dos años. Entre ellos una convocatoria a un Campeonato Argentino al cual no voy por mi viaje de egresados que, hasta el día de hoy, Aníbal no me perdona (risas). Llámese casualidad o causalidad, pero después el básquet termina siendo la enorme pasión de mi vida. 
-En Ferro se dan muchas cuestiones: el hecho de estar en una institución modelo de aquel entonces, el nacimiento de la Liga Nacional y tener a León Najnudel como entrenador. 
-Es difícil hoy hacer un parámetro de lo que fue Ferro, en aquella época, con cualquier organización de hoy. 
Puntualmente en el básquet, se tomaron su tiempo en decidir cuál era el entrenador que estaría a cargo del proyecto del club y lo acompañaron a más no poder, y la elección no había podido ser mejor que la de León, a mediados de los 70. A partir de ahí empezó un proceso totalmente revolucionario. En mi caso soy del segundo grupo de reclutados, ya que en el primero estuvieron Cortijo, Oroño, Luis González, hubo algunos jugadores en el medio pero en mi caso, que también, por ejemplo, estuvimos con el Gabi Darrás, nos sumamos luego a juveniles que ya tenía el club. Llegar a Ferro era encontrarte con toda una organización dispuesta a ayudarte a crecer, no sólo en lo deportivo sino también en lo personal. Casi todos los jugadores que pasamos por Ferro y hablamos de la vida manejamos el mismo idioma. Decidirme por Ferro, ya que tuve la oportunidad de ir a otros clubes, fue la mejor determinación de mi vida. 
-Hablando de decisiones, el año 1986 es muy especial para vos y Echagüe que te contrata. ¿Cómo definirías esa medida de jugar en Paraná en aquella temporada donde pasaron cosas? 
-No hay dudas. A mí me toca salir campeón de la Liga Nacional con Ferro y tenía una gran relación personal con el Chungo (Orlando Butta) que siempre fue un tipo de grandes ideales en pos de buscar lo mejor para crecer, a veces sin mucho sustento. Me fui embarcando en una idea seductora de volver a mi ciudad, en un equipo recién ascendido y con toda la ilusión que eso implica. 
En el punto de vista deportivo nos fue bien, bien nada más porque nos podría haber ido mejor, en una temporada en la cual la gente estaba muy entusiasmada y que promediaba 2.500 personas por noche, era un verdadero furor. 
Lamentablemente, en lo personal, la idea se diluyó por temas económicos y a la vista del diario del lunes la decisión no fue buena ya que se dio algo muy tumultuoso. 
Siempre digo lo difícil y complejo fue esa temporada, donde uno se plantea porque, si estaba en la cresta de la ola, viniendo de ser el mejor jugador de las finales del 85, pesando en el primer mundial con la mayor. Pero bueno, uno apeló al corazón y pensó que era algo bueno. 
Al margen de todo, estoy muy agradecido de haber estado en Paraná ese año ya que me tocó vivir con mi madre el último año de su vida y es algo que no se olvida más. Fue algo muy fuerte. Parece como que fue Dios el que determinó que pase todo esto. 
-Una relación que termina en aquel entonces con Echagüe con un juicio de por medio el cual ganás y que decidís no cobrar. ¿Por qué? 
-Hay que recordar que fue un momento bastante duro. Durante ese año y el posterior se dijeron barbaridades sobre mí, por las cuales sufrí mucho tiempo ya que ésta es mi ciudad, quizás si hubiese pasado en otra no hubiese sido para tanto. 
Desde el primer momento que lo empecé era simplemente para demostrar que era cierto que había un incumplimiento, el cual no era reconocido, nada más que eso. Para mí, es un tema totalmente archivado, pasado, doloroso, etc. Considero que aquí no fue culpable ni el Chungo ni yo, sino los dos. Yo actué como un chico y él un poco desesperado porque las cosas se le habían salido de cauce. Lo que más me duele es haber perdido la relación con él que era muy buena, hasta ese momento. 
-¿Nunca más hablaron? 
-Hace un tiempo que no lo veo, pero las últimas veces que nos cruzamos nos hemos saludado respetuosamente, pero no hablamos. 
Pienso que estamos entrando en una edad donde a uno le gustaría poder revertir eso pero, lamentablemente, el tiempo perdido no te lo devuelve nadie. 
-¿Esa forma de irte de Echagüe la gente te la hizo sentir cada vez que venías a jugar a Paraná? 
-Sí, los insultos duraron bastante, por lo menos, hasta el Campeonato Argentino de 1989. Pero la gente no es culpable de nada. 
-¿Ese Argentino fue el de la reconciliación con el público? 
-Indudablemente ahí hubo un punto de quiebre, de retorno. Todo esto, en definitiva, me ayudó mucho a madurar y darme cuenta de muchas cosas. Fue una de las grandes lecciones de mi vida y hay que agradecerlo. A veces hay que agradecer los malos momentos porque es de los que uno más aprende. Es algo archivado que lo único que me duele, reitero, es lo del Chungo. Por ahí reviso algunas cajas con cartas que me mandaba con mi madre y el Chungo aparece en el cincuenta por ciento de ellas. 
-De Echagüe te vas a Unión (1987). ¿Qué sensación te da hoy en día ver el básquet de la capital de Santa fe en comparación al de aquella época? 
-El básquet de Santa fe es muy grande por su historia y muy grande por su presente, en el aspecto de que pueden decir lo que sea pero siguen saliendo jugadores, se juega bien al básquet… La pregunta quizás es ¿Qué ha pasado con el básquet liguero de Santa fe?, más allá de que esto es un tema de debate en varias mesas de café en la que puede haber distintas posturas, la ciudad siempre ha sido generadora de entrenadores, los cuales han formado jugadores. Es una meca de básquet, lo fue toda la vida y lo seguirá siendo. 
Respecto al básquet de Liga hay mucha diferencia entre los dos clubes de fútbol (Unión y Colón) y el resto, y los clubes de fútbol, quienes han tenido participación inicial en la Liga, más allá de algunas otras apariciones pero más fugaces, tienen una realidad que no se determina en una cancha o una oficina de básquet sino en una cancha de fútbol, y esto produce siempre una inestabilidad institucional. 
-¿El Ferro de 1989, y ese año en sí, fue el mejor de tu carrera? 
-Se dieron muchas cosas: el título con Entre Ríos, la Liga con Ferro y recibo el Olimpia de Plata. 
Ferro fue el típico equipo soñado desde el lugar de la construcción. Soy de los que creo que un equipo necesita, al menos, tres años para construirse, donde no quiere decir que estén todos los mismos jugadores esos tres años, pero retocándolo como mínimo en tres temporadas tener un techo. No obstante, lo importante es el piso, como va subiendo, y tratar de no perforarlo, y eso se hace con el tiempo. Y Ferro venía armando un equipo desde la década del 70. Hablar de esos Ferro de los 80 siempre es hablar de mejores o peores campeonatos pero de un equipo que siempre fue bueno, con estructura y tiempo juntos. Atenas también fue un ejemplo de la construcción. El Peñarol de hoy en día también. Es por eso que la impaciencia de los clubes juega en contra a la construcción de un equipo. Lo peor después de una mala campaña es barajar y dar de nuevo. Esos equipos, históricamente, están condenados al fracaso. 
Todo por los hijos 
Con Gimnasia de Comodoro Rivadavia Sebastián Uranga vivió una situación única, algo que muchos en su lugar hubiesen manejado de otra forma. Con la intención de que se quede en el club, cueste lo que cueste, un dirigente le entregó un contrato con las cifras en blanco para que el jugador escriba el monto a ganar, tema del cual el paranaense no quiere hablar mucho por timidez. 
“Fueron tres años en Comodoro, después del Mundial del 90. Es un lugar del que tengo recuerdos imborrables. Acá si creo que fue mí mejor etapa como jugador. Ellos insistieron mucho para que me quede pero mis hijos estaban chicos (Florencia y Sebastián) y no seguí porque los extrañaba. La verdad, son de esos lugares en los que uno podría haber terminado su carrera perfectamente ya que estaba totalmente instalado, sobre todo, socialmente. Estuve desde los 26 hasta los 29 años. 
-¿Esa es la edad justa para el jugador de básquet? 
-Creo que se va alargando. Hoy los 25 o 26 años es el inicio de la mejor etapa pero me parece que pasa los 29 años. Hoy hay mucho más cuidado físico en el jugador, otra forma de entrenar, ha cambiado todo, desde los pisos, las zapatillas, todo cambió para mejor y tranquilamente a los 32 o 33 años puede estar en su punto máximo. 
De La Boca a Venado Tuerto y la despedida con Echagüe 
-¿El paso por Boca en 1993/94 como se da? 
-¿Recién hablábamos de equipos de fútbol no?... Boca, en estos últimos 14 años ha sido otra cosa y alcanzó para mantener la estabilidad del básquet, independientemente de lo que pasó con el fútbol, que le ha ido bien, en un tema para analizar. 
En ese momento se dio una situación bastante extraña con Omar Romay (Echagüe también lo sufrió) y se privatiza el básquet, se inicia todo con un gran movimiento y demás, pero la realidad es que a los dos meses estábamos en Pampa y la vía y no teníamos ni cancha para entrenar. Recuerdo que practicábamos en el club Villa Crespo, a la vuelta de la casa de León (Najnudel), con piso de baldosa, un gimnasio y nada más, hasta que Alegre y Heller, al frente del club en ese momento, vuelven a hacerse cargo del básquet y para eso hubo que resignar parte del contrato porque si no Boca no jugaba más. Por lo menos pasó a tiempo y pudimos terminar de manera decorosa zafando. 
-¿En Venado Tuerto, con Olimpia, también viviste momentos inolvidables? 
-Sin lugar a dudas. Julio (Lamas) era el entrenador, quien ya me había querido tener cuando dirigía a Sport Club. Se armó un equipo muy fuerte en 1994/95 pero no se empieza bien y terminan cortando al DT. En su reemplazo traen a Horacio (Seguí) y ese plantel termina subcampeón. 
Olimpia tenía un Banco como sponsor que quebró en la época del menemismo y el plantel quedó temblequeando. Un año después se decide armar un equipo con los que teníamos un año más de contrato solamente, quedaron afuera Pichi Campana, Gabi Darras, Fabián Tourn, se traen jugadores baratos y quedamos seis mayores, Lucas Victoriano como juvenil predominante y Leonardo Gutiérrez, Alejandro Burgos y Andy Rodríguez que lo seguían. Alejandro Montechia, Jorge Racca, Walter Guiñazú, Todd Jadlow, Michael Wilson y yo como mayores. Terminó siendo un equipo impresionante con el que ganamos de todo. 
En mi caso ya veía todo como un veterano, con 32 años, y teníamos a todos los pibes explotando en un plantel con química absoluta y que va en contra de mi idea de la construcción (risas), pero son casos que se dan uno cada mil. 
Recuerdo que en Venezuela nos tiraban desde las tribunas con las latas de la Maltín y Polar llenas (cervezas) y el equipo iba para adelante. Llegaba de un viaje a las cinco de la mañana y a las nueve de la noche jugaba por la Liga y la rompía. 
-Todo se fue desgastando y tu salida de Olimpia no terminó siendo de la mejor forma, una vez que volvés de Quilmes de Mar del Plata. 
-Regreso como un tarado, con un contrato mínimo y un impresentable entrenador como Pedro Escarain que quería zafar mandando al frente a todos los jugadores y demás, Cuando me tocó a mí la gente recordaba todo lo vivido dos años antes y hubo una movida popular cuando me corta y el DT se tiene que ir. Una cosa de ciencia ficción. 
Fue el momento en que decidí retirarme, ya mi físico me estaba pasando factura fuertemente, hasta que Gabriel Darras, Victor Daitch y Eduardo Bianchini me proponen venir a retirarme a Echagüe. 
-¿Era necesario ese último año en Echagüe? 
-A mí me hizo muy bien. Soy de los que creo que, lamentablemente, pero no por culpa de los dirigentes ni de los entrenadores, sino también de los jugadores a los que nos tocaron tener cierto nivel, estar en la selección muchos años y demás, no aceptamos el hecho del cambio de rol, de reconocer que dejaste de ser el jugador franquicia y pasar a tener un papel secundario. En ese Echagüe del 1999/2000 me sentí totalmente reconfortado con mi rol. Por un lado, basquetbolistica y físicamente me costaba horrores, hay veces que hablamos con el Pelado Cecotti (PF) y nos reímos al recordar mi situación, pero siento que ayudé desde otro lugar y fue un placer enorme. Me encanta encontrarme con los Porta, los Van Lacke, los Tintorelli, los Souto, todos los pibes que había en ese momento y que te recuerdan la mano que le diste. 
-¿Después de tu primera experiencia en Echagüe fue también como sacarte un peso de encima? 
-No, era algo que ya estaba superado. Para mí fue muy reconfortante y me sirvió para convencerme de que no podía más físicamente. A los dos meses de retirarme me dolía hasta el pelo. Pero el gran recuerdo y la lección es eso… León decía: “a los jugadores los ponemos dos años más tarde y lo retiramos dos años antes” y lo primero es así y cuando uno tira a los pibes a la cancha responden enseguida, pero me parece clave lo de los años ya que en esta Liga en la que cuesta encontrar los referentes, los liderazgos, si todos, tanto dirigentes, entrenadores como los mismos jugadores aceptáramos esta situación de poder tener un par de veteranos jugando en los plantes ayudaríamos al crecimiento del equipo, la formación de pibes, etc.

“Pagaría por jugar en la selección”

¿A la hora de hablar de tu paso por la selección nacional el Mundial del 90, por el hecho de que se jugó en el país, está por encima? 
-Calculo que se va a entender lo que voy a decir. A pesar de haber jugado cientos de partidos oficiales y amistosos entre juveniles y mayores en 13 temporadas, pagaría para jugar una vez más en la selección. Ponerte la camiseta Argentina y representar en tu país una actividad que tanto amas y a la que tanta pasión le tenés es algo inexplicable. 
-¿Y encima con la cinta de capitán en el brazo? 
-Si. Es un orgullo enorme como título. Personalmente los capitanes no son los que tienen títulos, hay veces que hay gente que se equivoca en la designación de uno. El otro día lo escuchaba a Carlos Bianchi decir que los compañeros elegían al capitán de su equipo y creo que también se equivocan en la metodología porque ponen al “más alegre”, por ejemplo. El tema del liderazgo y la conducción es algo que te lo da el mismo grupo, el ser algún tipo de líder, ya que hay muchos, y va más allá de todo. Obviamente, que me elijan durante algunas temporadas para llevar la cinta da un orgullo especial y uno lo guarda con enorme gratitud. 
El Mundial 90, sin dudas, que tiene una trascendencia mayor por el hecho de que fuimos locales. 
Nosotros éramos la generación de los “pero”. Teníamos grandes jugadores, “pero”; “pero” esto, “pero” lo otro. Y algunos momentos era frustrante porque te dabas cuenta que te vivías quedando en la puerta de situaciones, o en torneos terminabas obteniendo grandes resultados, como por ejemplo la victoria con Estados Unidos en España 86, pero después te terminabas cayendo, siempre faltaba algo. 
Nosotros fuimos la generación que tenía que desmalezar, no la selección sino a partir de la Liga Nacional, para poder ver un panorama un poco más claro había que desmontar más que desmalezar, y nuestra generación aportó mucho en la lucha para que la selección crezca y los jugadores de ahora te lo reconocen.
-La gente también te reconoce por tu tarea con la selección. Te siguen parando para sacarse fotos, en las presentaciones de los equipos, en las diferentes canchas donde juega Echagüe, siempre hacen mención a tu presencia… 
-Totalmente, uno en la selección crea toda una transcendencia mayor. Lo de la gente es una cosa increíble. El otro día en Federal, cuando volvíamos de Oberá, me llamó mucho la atención porque ahí no se juega al básquet y cuando paramos en la estación de servicio la chica que me sirvió el café me preguntó “¿vos sos Sebastián Uranga?”. Te digo la verdad, es una cuestión que me da mucha vergüenza. 
El recuerdo de Aníbal 
El día que murió Aníbal Sánchez estaba entrenando. En un momento León se va de la práctica, vuelve con la cara desencajada y me llama aparte. Sin decir una palabra me lleva al bar enfrente al club, sinceramente pensaba que estaba enojado por algo, nos sentamos y me dijo que había muerto Aníbal”, así contó Uranga como se enteró de la muerte del 10 entrerriano. 
EL ROL DE ENTRENADOR 
-¿Ya como DT pudiste dejar de lado el jugador? 
-En absoluto, yo voy a morir siendo jugador y no lo pienso cambiar. 
-¿Y esto es bueno, malo o no influye? 
-Hay algunos que salen espantados cuando me escuchan decir esto. Pero para mi el tema de la conducción no tiene que ver con una cuestión jerárquica sino con la persuasión y la ascendencia que uno tenga sobre el otro, en realidad en cualquier relación: padre e hijo, maestro y alumno, amigos, porque no. Al que le tocó relativamente ser líder sobre sus compañeros, ¿Cuál es la diferencia con ser entrenador?, está claro que como DT tengo que ver a los contrarios, pensar en todo el mundo… los líderes piensan siempre en todo el mundo. Leo Gutierréz piensa en todos los jugadores de Peñarol, no en él sólo, y al que se descoloca un poquito lo mete en la línea. 
Yo hoy me relaciono igual con los jugadores que cuando jugaba, exactamente igual. Los grupos tienen que entender que los lugares de decisión son inapelables. Yo puedo orientar, esto, lo otro, pero cuando el jugador toma una decisión en el partido es inapelable. ¿Cuál es la diferencia?, la forma en que te relacionas en la previa. Puedo ser un DT que no escucha a nadie y no me interese nada de nadie, un estilo que no comparto. Otro es el tirar arriba de la mesa las cosas hasta que se toma una decisión y cuando se toma, a morir con ella. Yo le puedo decir un montón de cosas que haga al jugador, pero si después toma otra determinación también es inapelable. Lo que hay que entender es que todos somos importantes y tomamos decisiones, en diferentes lugares. ¿Adonde está la diferencia relacional? No entiendo cuando se dice “lo que pasa es que todavía no se sacó el jugador de adentro”. 
TRES DE TRES 

EL ESTUDIANTE 
Actualmente a Uranga le quedan cuatro materias para recibirse de Administración y gestión pública, técnicatura de dos años que está haciendo a distancia mediante la Universidad Nacional del Litoral. “Me gusta mucho el mundo público”, confesó el Seba que cuando fue reclutado por Ferro debió abandonar la carrera de Analista de sistema. 
EN EL EXTERIOR 
“En 1989 Elio Rubens me lleva a jugar a Franca de Brasil, iba a ir junto con Diego Maggi pero luego él no arregló. La idea era estar dos meses para la Liga Paulista y el objetivo de clasificar a la primera Liga Nacional. Llegamos a semifinales y lo logramos. Intentaron que renovara pero volví a la Argentina y jugué para Ferro la Liga corta del 90”, contó Uranga. 
EL DESCENSO 
Así como se cansó de dar vueltas olímpicas, Sebastián Uranga también tiene en su carrera un descenso. El mismo se dio en la temporada 1997/98, jugando para Quilmes de Mar del Plata.
Santiago Reutemann